Desde la tierra de Zamora

“Desde la tierra de Zamora te escribo estas humildes pero significativas palabras” Asi con esa frase comencé mi primera carta que te envié cuando estabas preso en la cárcel de Yare, por allá el 21 de Abril de 1992, le doy gracias a Dios por haberte conocido amigo mio! luego de la cárcel la primera vez te vi en un acto de masas en Cua, entre el bullicio y la alegría te hice llegar un brazalete tricolor que yo mismo pude colocar en tu brazo izquierdo, luego me cole en la Casa natal de Ezequiel Zamora donde hicieron unos actos de poesía y cantos, fue alli donde pude hablar contigo y mi atrevimiento fue tal que te pedí que me regalaras tu boina roja, tu me respondiste “Como te voy a dar mi boina? es como pedirle a un guajiro su bastón” y te echaste a reír mientras me palmeabas en mi hombro derecho, luego en Ocumare del Tuy trate de hacerte llegar un papelón con limón bien frio, pero fue imposible por la euforia de la gente,  yo tratando de pasarte el vaso y tu estirando la mano no se a donde fue a parar el derramado jugo, ni el vaso plástico, uno de tus escoltas ad honoren que se hacia llamar  sargento Frank trato de ayudarme para hacerte llegar una botella de agua mineral creo que te la tomaste en un santiamén, dado el caluroso clima de estos valles tuyeros, 0tro día que pude tenerte frente a frente fue durante la tragedia de Vargas, yo estaba de voluntario ayudando por allá y en ese momento apoyando unos soldados que estaban descansando les daba jugos, galletas, naranjas y cigarrillos que previamente había conseguido en la carlota antes de tomar el vuelo a Maiquetia, bueno precisamente observo que todos los soldados se ponen de pie, cuando me volteo a ver el motivo de tanta algarabía entre la tropa, venias tu, uniformado de camuflaje con tu boina roja (se imaginan un pelotón de soldados y solo un humilde Bombero con su uniforme de faena azul, a donde creen que camino el Comandante Chávez? vino directamente a mi! me cuadre con ímpetu y lo salude al mejor estilo enérgico que saludan los Bomberos a un superior, mi mano cortaba el viento al bajarla de la visera de mi gorra y el respondió a mi saludo con el ímpetu del huracán Bolivariano, me puso sus dos manos en mis hombros y me dijo: ” asi debe ser hermano! el pueblo ayudando al pueblo! Bomberos y Ejercito unidos por una misma causa” yo quede en shock al ver semejante Gigante hablar directamente a mi y al pueblo mismo. sencillamente inolvidable querido amigo!

Richard Perales Miranda

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