El hombre que hasta en el fragor del Trabajo Amaba a los Niños!!!

En una ocasión como oficial del Ejército Nacional Bolivariano, en mis labores de trabajo por los años 2000 me tocó formar parte del anillo de seguridad del Presidente Chávez. Durante una visita al estado Carabobo, acto de colocación de la Piedra fundacional del Sistema Ferroviario Nacional, realizado en el Municipio Los Guayos, se colocó una especie de estrado en medio del lugar del acto y había mucha gente a su alrededor. El Comandante se encontraba hablando y comentando sobre las aspiraciones que se tenía del Ferrocarril. De a poco unos niños de edades entre los 6 a 10 años (los más chiquiticos) empiezan a colarse entre las piernas, sillas y barreras de los presentes y de forma mágica, infantil e inocente se sentaron toditos frente a la mesa donde se encontraba el Comandante; eran como 20 carajitos todos emocionados viendo y escuchándolo atentamente y de repente uno de ellos se levanta y poco a poco se va acercando a lo que el Comandante deja de hablar y señala infantilmente al niño para que se acerque y el niño se detiene en seco como sorprendido, descubierto… Es allí que quita el micrófono a un lado y le dice “MUCHACHITO PRECIOSO VENGA A ACÁ, DAME DE LO QUE ESTÁS TOMANDO…” El niño con una botellita de agua continúa su marcha y llega hasta el escritorio, el Comandante rompe el protocolo y se levanta, el niño levanta su cara y como quien ve a un gigante se ríe mostrando su amplia sonrisa en su carita linda, sucia y sudada. Es allí que el Comandante le toma la mano, lo hala hacia él, toma agua, lo abraza y le estampa un beso… Y como quien llama a sus amiguitos de juegos mira al resto de los carajitos y los invita al frente de su mesa. Todos entre pena y asombro se levantan y corren hacia él atendiendo su sincero llamado. Allí impulsados por nuestra obligación acudimos no menos de 5 efectivos para retirarlos de su entorno y NOS MIRÓ, así como nuestros padres nos miran cuando hacemos algo malo, las miradas que regañan, y les ordeno a mis tropas que vuelvan a su lugar ya que entendí el mensaje… Los dispuso sentaditos en el estrado frente al público, les ofreció agua, jugos y refrigerios y en cada momento interrumpía su alocución para preguntarles cosas triviales a los niños. Decía: “Hay que cultivar a la niñez, de ellos depende nuestro futuro y por ellos somos trabajadores.. Al final son ellos quienes gobiernan”

Para culminar, esta era una de las facetas que más me motivaban del Comandante, el profundo amor por los niños y por el pueblo. Su trabajo diario giraba en torno a muchos factores pero estoy más que seguro por lo que viví, que éstos eran los más importantes. Esta faceta natural y fresca, que le salía de su corazón, que no era fingida, innata de hombre de campo y solidario nunca jamás podrá ser imitada ya que lo hacía con el corazón, espontáneo y sincero. Hasta en el trabajo tenía tiempo para pensar en el amor a los niños y su futuro. Ahora es tiempo que nosotros seamos aunque sea un poquito como él.

Chávez vivirá en mi corazón por siempre, como sé que lo hace en el de millones en el mundo entero!!

VIVA POR SIEMPRE.

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