Para reflexionar

Este es un relato que sucedió un día por la tarde.

Era una tarde húmeda, bastante nublada, me encontraba laborando en el taller como de costumbre. El taller donde me encuentra laborando y actualmente residenciado, es un lugar amplio, que tiene vista a la calle, bueno continúo. Me encontraba laborando, cuando de repente alzo la mirada y observo a una señora, como de 60 años, quizás un poco más, con muchas bolsas azules, parada en la puerta de mi vecino, permanece un rato parada pero al no salir nadie, se dirige a la casa de al lado, no le preste mayor importancia y continuo laborando. Pasa el rato, pero no podía quitarme la imagen de la señora de mi cabeza, tenía algo característico que llamo mi atención, así que decidí volver a alzar la mirada para buscar a la señora, para mi sorpresa la señora se encontraba parada en mi puerta.

Me dirijo hacia la puerta y le pregunto  con mucho respeto, Buenos días Señora, ¿que desea?, la señora me responde, hijo quiero dejarte esto. Lo primero que pensé fue que seguramente me dejaría un papelito de Jehová, o algo referente a la palabra de Dios, como normalmente pasa, pero mi sorpresa fue aún mayor cuando de una de sus grandes bolsas azules, saca una bolsa transparente más pequeña, que contenía masa de maíz. Mi primera impresión fue de asombro y a su vez rechazo. Rechazo porque desde pequeño mis padre me enseñaron que nunca se debe recibir nada de un extraño, muchos menos si se tratase de comida, de repente mi mente empezó a volar y recordé el cuento de blanca nieves y la manzana envenenada. Me reí un rato y después pensé, que yo no era blanca nieves y no me costaba nada agarrar lo que la señora me ofrecía, de igual manera para que esto me hiciera mal tendría que comer la masa, pero eso sí, no agarraría esto que ella me ofrecía, sin antes preguntar el porqué, así que le pregunte: Señora ¿porque me ofrece esto? ¿Creo que usted o su familia lo necesitan más que yo? a lo que la señora me contesta: hijo tienes un momento, me gustaría hablarte de algo, si no es mucha molestia. La verdad es que yo estaba muy ocupado en ese momento, pero aun así decidí agarrar un momento para hablar con ella.

Busque un poco de agua que tenía en el taller y me pare con ella muy cerca de la puerta, bajo la sombra de un pequeño árbol. La señora me dijo: Hijo veras, yo fui madre soltera, y mi única familia era mi hijo, pero lamentablemente el falleció no hace mucho, por una enfermedad en la medula, creo que fue leucemia y los médicos no pudieron hacer nada y bueno el no tuvo la oportunidad de dejarme nietos, así que desde que él se fue siempre he estado sola en mi casa, de vez en cuando voy al banco a retirar mi pensión, pero siempre siento un gran vacío en mi corazón.

Su historia me conmovió, porque siempre he pensado que son nuestros hijos que deben ver marchar a uno los padres y nunca al revés, pero aun así no entendía porque ella me entregaba esta masa de maíz, y porque cargaba esas bolsas con esto, así que decidí preguntarle: Sra. lamento mucho lo de su hijo, pero no entiendo todavía porque hace esto, a lo que la Sra. me contesta:

Hijo como te dije anteriormente siempre estaba sola, pero siempre me ha gustado pensar y analizar todo sobre la vida, bueno mientras que estaba sentada en mi silla frente a la puerta de mi casa, observe como en la cera del frente se formaba una cola para comprar harina pan, veía como muchas mujeres y hombres que compraban,  volvían a hacer la cola para volver a comprar, y bueno así mucha gente, incluso esas personas llamaban a sus hijos para que también compraran, yo me acerque hacia donde estaba una de ellas y le pregunte muy respetuosamente: buenos días, ¿como esta? disculpe la pregunta, solo quería saber si su familia era muy grande, porque me extraño ver que ya tuvieran como 6 bolsas de harina pan y en cada bolsa tenían como 5 paquetes de harina y aún estaba en la cola, a lo que la mujer me dijo, que tenía una bodeguita y que ella vivía de eso, compraba y revendía. Yo como siempre me considere muy respetuoso, le dije: Ok, gracias, disculpe la molestia y me fui a sentar nuevamente en mi silla sin mencionar palabra alguna, aunque pensando dentro de mí que me parecía un acto muy egoísta el de la mujer, porque estaba pensando en el bien propio, sin pensar, que a lo mejor hay familias que necesitan también este producto para su hogar. Mientras que pensaba en la situación económica de mi país y en la forma de pensar de las personas, surgieron muchas preguntas, me pregunte ¿porque hay este problema con algunos alimentos en mi país? si mi país tiene para producir esto y mucho más, pensé que también la culpa la tiene la misma gente que compra de esta manera, pensando solo en el bienestar propio, también pensé que si era culpa de empresas polar, ¿será que estaban acaparando? ¿Pero dónde están las otras empresas privadas como Juana, demasa, mazorca, entre otras, también están acaparando? si es así deberían cerrarlas o multarlas y ¿qué pasa con la producción nacional, harina Venezuela, harina mi casa? si esas empresas no están produciendo, la producción nacional debe suplir esas otras marcas privadas, para cumplir con las necesidades de la gente, Bueno yo nunca he tenido que requerir a esto, porque si no tengo voy al mercado compro maíz y resuelvo.

Después que la señora me conto todo esto, me quede pensando un momento y le dije: con más razón, no podría aceptarle esto, usted lo necesita más que yo, yo podría hacer cola para comprar, aun soy joven, en verdad yo no tengo ningún problema, no piense que la estoy menospreciando, solo que creo usted lo. Hijo me interrumpió ella, te aseguro que tú no tienes tiempo para eso verdad y te apuesto que te hace falta harina de maíz en tu casa, mira esta que te estoy ofreciendo esta recién molida y podrás dársela a tu madre para que hagan unas ricas arepitas para ti y tu familia, mira y no te quito más de tu tiempo, porque sé que estas muy ocupado laborando, me tengo que marchar, te aseguro que como tu hay muchas familias, no te preocupes por mí, que yo lleno ese vacío que tiene mi corazón, al ver felicidad en personas que necesitan una ayuda. Se rio y siguió su camino.

Me quede pensando en lo que estaba haciendo la señora, me pareció un acto de lo más noble, pero eso solo lo había escuchaba de mis abuelos, cuando ellos antes acostumbraban a hacer eso, ellos por menos que tenían, siempre compartían con aquellos que no tenían mucho. Me pareció muy extraño conseguirme con gente así hoy en día, Recordé aquel día en que me encontraba alfabetizando con mi madre, cuando nos iban a cancelar por nuestro servicio como voluntarios, mi madre rechazo el dinero y dijo, mi pago está en la sonrisa de esos viejitos, cada vez que aprenden algo nuevo, cada vez que veo a uno de ellos aprender a leer y a escribir.

Pasaron los años y me entere un día que se había muerto una señora cerca de donde vivía, sentí algo extraño aunque no sabía de quien se trataba, al rato escuche que los vecinos tuvieron que llevarla a la funeraria porque ella no tenía ningún familiar cercano, los vecinos se enteraron al día siguiente, porque les pareció extraño que no la habían visto más y decidieron pasar a visitarla y la consiguieron muerta. Cuando escuche la noticia se me encogió el corazón y sin querer se me derramaron las lágrimas, empecé a llorar a tal punto, como si hubiese muerto un familiar cercano, no entendía porque, me puse a pensar y me di cuenta que siendo una persona extraña, me removió esa ideología socialista que mis abuelos y mi madre dejaron en mí, es increíble como un ser extraño, por ser como es, puede significar mucho en la vida de las otras personas.

Este relato es para aquellas personas que no entiendes como personas que son totalmente extrañas, personas que no se crecieron con nosotros pueden llegar a significar algo demasiado importante en nuestra vida pueden llegar a ser tan importante como para llorar desconsoladamente cuando están personas se marchan del mundo de los vivos, para emprender un nuevo camino, como es el caso del Presidente Hugo Rafael Chávez Frías. Y también para reflexionar sobre el concepto socialista y capitalista, analicemos y vamos a ver que una de las fallas de esta revolución, es que aún hay personas que tienen una mentalidad muy pegada a las antiguas raíces capitalistas. En este relato vemos como gente común tiene esa mentalidad, gente que solo piensa en el bien propio, y esa mentalidad va desde ellos, hasta algunas personas de altos cargos que aún están el poder y sobre todo en aquellos que quieren conseguir el poder de cualquier manera.

 

Pedro Reyes Anzoátegui

Comentarios

  1. Maya Rodriguez
    Distrito Capital

    Que linda historia esta, hay gente que no lo entiende.

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