Astuto como la serpiente y bueno como la paloma

Desde México, quiero expresar mi profunda empatía y solidaridad con el sentir del Pueblo Venezolano.

Soy una, entre millones de seres que, desde cualquier lugar del mundo, siguió y amó la Vida y Obra que realizó el Presidente Hugo Chávez en Venezuela y – ahora lo comprobamos- en toda la Tierra.

La obra del eterno Presidente Hugo Chávez tiene su raíz y sustento principal en la Educación, desde la más básica a la más refinada. Aspirando a este último nivel educativo, trabajaba nuestro Comandante, tan consciente que la Estatura Educativa otorga la dignidad que hace invencible a una persona, a un pueblo, al mundo.

Los que le seguimos y amamos en la distancia, creímos que bastaba con ser  “simpatizantes”  de Chávez y la Revolución Bolivariana, pero esta última y terrible lección que nos ha dado el Presidente, nos ha dejado súbitamente solos y súbitamente responsables de nuestro destino, dentro y  fuera de las fronteras Venezolanas.

Huérfanos pero héroes, dispuestos a darlo todo porque este sueño de Felicidad Humana, no sea nunca más mancillado y se rompa verdaderamente (1) “el hechizo del fracaso” en nuestra Patria Grande, que finalmente es el mundo.

Un mundo, una humanidad que ahora comienza a desear seriamente, una manera distinta de vivir en la Tierra.

Todo esto es obra de Hugo Chávez. Él ha sabido mostrar las dos caras de este mundo, ha sido el furioso Antagonista del imperialismo, aún a costa de que le llamen “loco o tirano”, ha vivido con sed de alegría, bondad, poesía y justicia.

Y ha vencido, porque sus lecciones han encontrado el punto de no retorno, alguna cosa ha coagulado en la conciencia del Hombre a partir de la súbita ausencia de nuestro Comandante. Es un silencio que, aunque nos parte el corazón, continúa siendo una sublime lección para todos nosotros.

Dios sabe por qué hace las cosas, a mí me gusta pensar que nuestro Presidente se finge dormido para que nosotros nos despertemos y nos veamos impelidos a actuar, a ser Protagonistas y  Actores de la Revolución Bolivariana, y así orientar a Venezuela -al planeta todo-  en dirección a la Vida.

Esta oscuridad que nos cierne y busca dividirnos desde cualquier flanco, no significa nada frente a nuestro amor y nuestra conciencia, que nos une e ilumina, pero debemos afirmarnos, ya no en un “sueño”, sino en la realidad, en lo que tenemos concretamente.

¡Basta de “sueños”! Esta palabra asociada al “utopismo” puede interpretarse tendenciosamente contra nosotros, que no tenemos un “sueño” sino algo bien concreto y palpable que defender, que ya existe y es visible, en Venezuela.

Un país libre de analfabetismo, no es un sueño, es una realidad en Venezuela. Hace menos de 10 años era impensable.

Si nuestro Comandante les estorbaba en vida terrenal, no imaginan los fascistas el poder de la vida inmortal. Les hubiera sido preferible que siguiera con vida. Pobres gentes, títeres de un sistema imperialista agonizante.

Ahora toda la gente de bien del planeta entero, es Chávez.

Todos nos hemos convertido en Chávez.

Se ha producido un fenómeno mundial de amor y conciencia.

No tengo palabras para expresarle mi amor y agradecimiento a nuestro Inmortal Presidente Hugo Chávez, maestro de alma, poeta, líder, astuto como la serpiente y bueno como la paloma, porque conocía demasiado bien las diabólicas estratagemas del siniestro Imperialismo que traza permanentemente carreteras hacia el mal, en pro de la destrucción de la tierra y los seres humanos.

Yo confío en que el Pueblo Venezolano siga firmemente unido y quiero recordarles que no están solos, que ellos mismos nos han convertido en Chávez, con su gran dolor, su rabia y su determinación a consolidar la Revolución Bolivariana, ahora liderada por Nicolás Maduro, que cumplirá por Ley Divina, la orden de su gran amigo, padre, maestro y eterno Presidente Hugo Chávez Frías.

También deseo acercarle mi amor al Presidente Nicolás Maduro y desearle toda la fuerza para cumplir la Gran Misión que se le ha puesto en las manos. Me parece admirable su corazón, su templanza y fortaleza en estos días tan duros. Debemos comprender que su situación no es fácil.

Todos hemos sufrido y seguimos sufriendo la desaparición física de nuestro amado Hugo Chávez, pero Nicolás Maduro, tuvo que colocarse la Banda Presidencial de su amigo, ante su tumba, casi como si le estuviera robando algo y tragándose las lágrimas por asumirse Presidente, algo que jamás él hubiera deseado.

Tenemos que apoyar, arropar y apapachar a nuestro Nicolás Maduro, timón y chófer de nuestro destino.

Soy Argentina de nacimiento, Española de adopción y resido en México en la actualidad, junto a mi hijo, que casualmente también se llama Nicolás y se sonríe cuando le hablo de mi deseo de ir a Venezuela a darle mi “Hasta siempre” al Comandante Chávez.

He vivido en tres países, pero me levanto y acuesto con Venezolana de Televisión, desde el 8 de diciembre de 2012. Como ustedes, sentí una revolución interna y temí un momento por Venezuela, debo confesarlo. Temí un golpe de la derecha, que no pasó ni pasará, porque estamos combatiendo con armas históricamente morales, rotundas y contundentes.

Esto mismo que me pasa, le está pasando a mucha gente en el mundo. Recibir noticias de Venezuela se ha convertido en una necesidad para gentes que no la conocemos siquiera.

Es como un (2) “viento que sopla fuerte” y nos enciende el alma. Venezuela no tiene fronteras desde que Chávez se multiplicó.

Cuando veo las manifestaciones en las calles, el dolor y la fuerza compartida de todo un pueblo, quisiera ser Venezolana, pero soy extranjera con una patria extranjera.

Venezuela pudo ser mi destino. A los 27 años fui becada por Mérito Académico para realizar un Post Grado en Venezuela. A último momento me comunicaron que mi destino sería Barcelona, donde viví por 22 años.

Me pregunto cómo podemos colaborar los extranjeros, -sin derecho a voto en Venezuela-, qué podríamos hacer para ayudar. Se me ocurre que podría instaurarse una votación internacional simbólica. Tal vez sea una tontería, disculpen, yo soy una simple maestra, que desea sumar fuerzas para defender la Revolución Bolivariana, que no tiene fronteras porque se trata en definitiva de la Revolución Humana.

Para terminar quiero enviar todo mi amor a la familia del Presidente Hugo Chávez, a su Pueblo precioso, a nuestro Nicolás Maduro y decirle al Comandante que le amo y le amaré siempre.

Desde Tepoztlán, México, con inmenso cariño.

(1) Palabras de Nicolás Maduro
(2) Palabras de María Gabriela Chávez Colmenares 

 

Comentarios

  1. Enrike Chávez
    Distrito Capital

    Hermoso su mensaje Karina. Gracias compatriota. Un abrazo fuerte desde Venezuela.

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