Chávez único

¿Quién lo diría no?, quien diría que una persona con tus ideas, tus discursos, tu inteligencia, tu humildad, tu compasión, tu compromiso… Podría desvanecerse con una noticia inesperada que nadie venía venir… O por lo menos yo no.
Ha pasado mucho tiempo desde tu primera aparición, ha pasado mucho desde que te vi por primera vez y le dije a mi mamá “¡Mira mami, es papa Chávez!”, ha pasado mucho desde que te confundía con “el hombre de las dificultades”, nuestro gran Simón Bolívar, ha pasado mucho desde que puedo gritar con toda mi alma tu nombre “CHAVEEEEZ”… Pero también ha pasado poco, ha pasado poco desde que me quede perplejo, viendo cómo millones y millones de personas se unían a tus ideas libertarias y patrióticas de tu hermosa Venezuela, toda una cuidad irradiando amor y compromiso con tus palabras, también ha pasado muy poco que me quede sin voz de tanto volverte a gritar “CHAVEEEZ” sólo que esta vez acompañado de un “TE AMO COMANDANTE” o “QUE VIVA LA PATRIA, QUE VIVA EL PUEBLO VENEZOLANO, QUE VIVA BOLÍVAR” pero también fundamental… QUE VIVAS TU COMANDANTE!
Ha pasado muy poco desde que escuche tu opinión firme, irrevocable e indiscutible a tu pueblo venezolano, esa dramática y suspensiva noche del 08 de diciembre del 2012, ha pasado muy poco desde que un suceso marcó la viva política y humanitaria de nuestro país, esa partida tuya a encontrarte con tu primera mujer, de la que siempre hablabas como el eterno amor de tu vida, cariño y aprecio ante todo, como no, hablando de Tu vieja Inés, tus libertadores, tus cantores revolucionarios, tus guerrilleros erguidos y orgullosos de poder ver, al fin, al gran Hugo Rafael Chávez Frías!.
Ha pasado muy poco de llorarte y de no cansarme, de escuchar las canciones que los artistas, orgullosos y amantes de tus obras e ideas, te han compuesto canciones, todas a su modo con distintos ritmos, pero con un mismo mensaje: “tu, nunca morirás!” leer libros dedicados a ti, de escuchar tu nombre acompañado de un “Hasta siempre Comandante”. Me eh puesto a leer tus cuentos arañero, tus cuentos, graciosos, serios y sentimentales, ha pasado muy poco también, de reír con los ojos llorosos con tu sonrisa, de reírme con cariño y aprecio, como pensaría tu madre “¡ay Huguito!” Cuando te veo bailar rap con rodbexa, cuando te veo contando algún cuento tuyo… O simplemente, cuando veo que irradias con tu sonrisa, mi padre eterno.
Ha pasado muy poco desde que llenamos tu Av. Bolívar en tu memoria, desde que tu hijo político, te visita diariamente o cada vez que se puede, a pedirte fuerza y sabiduría para regir este pueblo, este tu pueblo que contigo aprendió todo lo que tenías para decirnos. Un cierre de campaña épico, al igual que el tuyo 7 avenidas hasta la pepita, 7 avenidas llenas de amor patriota y de compromiso eterno con la revolución y el socialismo del siglo XXI, ese socialismo del que en más de 1 oportunidad tuviste la dicha de platicarnos. Volviendo al punto central, un cierre de campaña de nuestro ya electo Presidente Constitucional de la República Bolivariana de Venezuela, Nicolás Maduró Moros, y casualmente, justo en tu cierre, estuve cerquita, recibiendo esa lluvia majestuosa a tu izquierda, contigo allí, empapado pero siempre a tu lado, así… Con una mínima diferencia de distancia de mi puesto a tu tarima, entonando nuestro himno, derrochando amor y sinceridad con nosotros, tu pueblo, mal pensado tal vez, pero lo sentí como una despedida, una bella y hermosa despedida, un momento en el cual te sentimos como tú nos dijiste “todos somos Chávez”.

Te sentí como parte de nosotros, te sentí como parte de cada uno de nosotros, te sentí amado y amante de todos los venezolanos tuyos y que incluso te adversan, más allá de su forma de pensar, saben que fuiste, eres y serás grande. Este cierre de Nicolás Maduró, estuve en el mismo sitio que en el tuyo, amándote una vez más, con tus 2 hermosos hijos “lucia y el potrillo” cantándote la canción más hermosa de este mundo, llorándote y llorándote, resignando me absolutamente a tu partida, resignándome ante todo, que esa campaña se diera sin tu cara, sin tu risa y sin tu energía se diera. Estuve allí, una vez más a tu lado, acompañándote llorando como aun lo hago, porque aún me dueles Chávez, aun no me acostumbro a los domingos sin tus “aló presidente”… Y claro tribilin, como hijo tuyo que soy, como no escribirte lo que desde tu partida me callo? Las razones que me faltan de pensar que esta realidad no es más que una pesadilla y nada más? Pero, bueno, el destino tuvo otras ideas. Desde mi corta edad, pero siempre rodilla en tierra contigo mi comandante, como te lo jure, como te lo prometí, como fue mi compromiso contigo y mis ideales.

Te amo mi comandante Hugo Rafael Chávez Frías, ¡Hasta la victoria siempre, mí amado Papá Chávez!

José Enrique.

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