Chávez vive la lucha sigue

Desde el día en que supe de tu enfermedad, me quede pensativo y solitario, una extraña sensación me invadió el alma y el corazón.

¿Qué enfermedad es esa? me preguntaba a cada momento, y me dije si esta en Cuba está en buenas manos.

Así transcurrieron los días con la esperanza de que todo podía salir bien, me decía para mis adentro, tú no puedes irte comandante.

Hay mucho que hacer en este mundo.

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