Cuanto te extraño mi amado Comandante…

Tarde en pasar por aquí a dejarte un mensaje, tal vez por que no tenía el valor, pues hoy todavía se me llenan los ojos de lágrimas al escribirte, pensarte, extrañarte cada día más. Nunca tuve la oportunidad de conocerte, aunque fue mi mayor anhelo (la verdad aunque nunca nos vimos siento que te conocía).

Mi único consuelo en esta dura situación que no pensé vivir tan pronto es que desde el cielo en donde estás con tu amada abuela puedes escucharme; aunque parezca extraño para muchos constantemente te hablo.

Muchas veces espere horas infinitas por verte, una vez en Los Teques, una vez en Charallave, en El Silencio, en la Av. Bolívar en tus cierres de campaña, etc… y ese solo instante que tu caravana pasaba frente a mi, era lo máximo, el tiempo se detenía, allí estabas, tú, mi héroe eterno.

La última vez que fui a verte fue el 04-10-2012 en tu cierre de campaña, ese bajo la lluvia, llovía tan fuerte, pero de tanta gente que había quede detrás de la tarima, y allí sin saber que pasaba, lloré, cante, grite, aplaudí… Solo cuando llegué a casa pude ver tu grandeza, darme cuenta de que había pasado algo grande ese día, algo histórico; algo me dijo que tal vez era la última, pero quise ignorarlo y mantener la esperanza…

El 08-12-2012 vi tus palabras y lloré, lloré como pensé que no se podía llorar nunca (el 05-03-2013 supe que se podía llorar más). Lloré y lloré hasta la madrugada, pues siempre supe que en esa circunstancia difícil serias tú quien le diría al pueblo lo que pasaba, lo que pasa es que no esperaba tener que verlo nunca o tan pronto.

En navidad y en fin de año mis mejores deseos fueron por ti, me alegre cuando nos dijeron que estabas mejor y lloré de igual forma las veces que nos dijeron que empeorabas. Así fue desde que anunciaste tu enfermedad la primera vez y hasta el último momento.

El 05-03-2013, ese 05-03-2013 mi mundo se detuvo por un momento al conocer la noticia que dieron en cadena nacional. Ese pequeño momento, ese instante que no quería oir, esas palabras, ese dolor en el alma. Aún me duele. Aún te lloro. Aún te extraño.

Fui a despedirte, al día siguiente, y espere las mismas horas infinitas y aunque esta vez no iba a ver tu caravana, en el momento que paso tu cortejo fúnebre también se detuvo el tiempo, y lloré y te di las gracias, y desee con toda mi alma que no fuera cierto, pero allí ibas…

Te dí las gracias por ser mi guía, mi esperanza, mi ayuda. Gracias por crear la UNEFA y darme la oportunidad de estudiar, tener mi carrera y salir de la miseria en la que vivía. No necesito nada más. Con esa herramienta he podido construir mi vida poco a poco y alejarme de la pobreza material, satisfacer mis necesidades, “vivir viviendo”; pero lo más importante alejarme de la pobreza mental, esa que tanto daño le hace a nuestro amada patria.

Hoy ya no estás físicamente, pero tu presencia siempre estará conmigo, tus palabras y tu ejemplo siempre serán mi guía, te admire en vida y hoy lo hago aún más.

No es un adiós sino un hasta luego mi Comandante, como te dije el 06/03/2013 al verte pasar por última vez allá en el Paseo Los Ilustres…

Te Amo Infinito.

Barbara Torres Miranda

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