El que está en Cristo, vivirá Eternamente

Para ti mi Comandante Eterno

Fuiste Grande mi Presidente, Hermano, Padre, Amigo, cuán grande fuiste! Llenaste de expectativas de amor, entrega, lo distes todo por todos… Te observaba, sí, desde mi silencio, desde lo más profundo de mi corazón, enérgico, vivo, fuerte, guerrero, optimista, batallador, a veces nostálgico…otras; desprendido de tu vida misma porque no viviste para ti, sino por todos los demás, por tu pueblo venezolano y por todos los pueblos de esta tierra. Eres Universal, un Gigante. Si, moriste, y esto nos produce una mezcla de gran tristeza, dolor, impotencia porque sentíamos todos que aún te quedaban muchos más años de vida, ahora eres Eterno, traspasaste los tiempos, las edades, no tienes fin, aunque tu cuerpo esté en silencio, como dormido, el alma no muere, tu alma y tu espíritu se fueron… (Es mi deseo) a la Presencia del Dios Eterno, y creo que fue así, porque tuviste Corazón para Dios, para Cristo su Hijo. Juan 3:16: “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que envió a su Hijo Unigénito, para que todo aquel que en ÉL crea, no se pierda más tenga Vida Eterna”

Dios amó tanto a nuestro Presidente Comandante, que permitió que el aceptara a Cristo como Salvador y Señor de su vida, e inscribiera su nombre en el libro de La Vida.  Ahí postrado en su cama, en el hospital peleó la batalla más  importante de su vida: La Salvación o Condenación Eterna, la peleó sólo, Dios lo ayudó, porque es el Espíritu Santo de Dios el que convence al ser humano que somos pecadores y que necesitamos  irnos con Él al Cielo Eterno de Dios, Él se aferró al Cristo Redentor de toda la humanidad. Vives Comandante Presidente, en paz, y ahora esperas el día de la resurrección. Amén.

Blanca Martínez Carabobo

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