No joda, ¡Viva Chávez, carajo!

Ahogado en llanto y abrazado por su madre Elena y el Presidente Nicolás Maduro, Adán Chávez, el hermano mayor del comandante Chávez, con su mochila de sueños a cuestas, resumió con esta exclamación el sentimiento profundo de un pueblo que le dice al mundo y en especial a los poderosos y a los inconscientes que son utilizados como títeres por ellos, que Hugo Chávez Frías, es y será el comandante eterno y glorioso de la Revolución Bolivariana de Venezuela y más allá, de América Latina y el Caribe. Por designio de la divina providencia.

Estoy convencido que, desde estas tierras ancestrales, donde brotó hace eones de años la Civilización del Sol Naciente, con el apoyo del espíritu libertario de Chávez continuaremos alumbrando, como llama ardiente de luz, el camino de la liberación de los pueblos del mundo. No ha sido fácil llegar hasta aquí, ni lo será en adelante. Ha sido duro el camino de la liberación y la independencia construida en paz y con amor, pero es el camino. No hay vuelta atrás.

La historia Universal nos ha mostrado que hay seres que, sin saberlo, vienen a cumplir una misión trascendente y la señal inexplicable de su acierto es cuando, por designios de esa fuerza inescrutable y misteriosa que llamamos Dios, pasan a otro plano o dimensión y viajan a otros paisajes inesperadamente, como un sinsentido aparente. Allí están los ejemplos de Yoshua o Jesús el Cristo, Simón Bolívar, el Che Guevara, Martin Luther King, Mahatma Gandhi, Alí Primera y ahora, nuestro querido y admirado “comandante de las fuerzas libertarias de Venezuela y del mundo”, como lo sentenciara, el Presidente indígena de Bolivia, Evo Morales.

En este hermoso, concurrido y emocionado acto del traslado de los restos mortales del comandante Chávez, al Cuartel de la Montaña, allí… cerca del mar, en Venezuela; pudimos escuchar, ver  y sentir expresiones de admiración, respeto y lealtad, a quien nos ha dado demostración de coraje, compromiso infinito con su patria y desapego por lo material, aunque la insolente canalla mundial, en su permanente guerra mediática, no tardó un segundo en sacar los cálculos de los millones de dólares y de los bienes que dejó Chávez a su familia. Qué vergüenza, para la especie humana, saber que aún existen seres que se prestan para irrespetarse a sí mismos.

Adán, querido hermano: Yo soy Chávez. Él y yo somos UNO. Yo soy Él y él soy yo. Tú eres Chávez. Tú y yo somos UNO. No se cómo ni cuándo, pero ten la seguridad, que esa mochila de tu hermano, Hugo Chávez Frías, que ahora recoges en el camino, no la llevarás tu solo. No, hermano. Estoy seguro que muchos hombres y mujeres, niños y niñas, jóvenes, ancianos y ancianas, te acompañarán a ti y a tu familia, a llenar de hojitas verdes y secas; de muñecas de trapo como las de Zobeyda Jiménez; de canciones de Alí Primera o de Manuel Pirona; de sueños y esperanzas; de planes y logros; de recuerdos y poemas; de volantines multicolores y gurrufio; de alimentos para el espíritu, el amor y la ternura. Cuenta con nosotros. Cuenta conmigo. No te funcionó, al final, el Método Mariana. Dile a ella que te enseñe y ya aprenderás. Porque, “no es tiempo de recular… ni de vivir de leyendas”. Es tiempo de echarnos al hombro tu juramento.

Hugo Moyer Agostini Zulia

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