No llorarte más.

Querido y amado comandante presidente, el domingo posterior a tu siembra, decidí no llorarte más, porque la depresión inmoviliza, debilita el espíritu y nos hace victimas de nuestros enemigos. Decidí que todas las mañanas recordaría cada logro de la revolución, cada mensaje tuyo al pueblo, cada marcha, cada risa, canto y todo lo que tenga que ver contigo, me niego a olvidarte. Todas las mañanas grito viva Chávez, tal como siempre lo he hecho durante todos estos años. No te traicionaré nunca mi amado presidente.

Haga un Comentario


@



Aquellos comentarios que sean denigrantes, ofensivos, difamatorios, que estén fuera de contexto y/o que atenten contra la dignidad de una persona o grupo social no serán publicados, este sitio se reservará el derecho de su publicación.