Para el eterno Diablo Bueno

Cuando el hijo de Dios vino a la tierra a pregonar la doctrina del amor fue acusado, condenado y crucificado… en este tiempo actual y acá en Venezuela: vino Hugo Chávez. Sin ánimos de idolatrar o ensalzar a una persona, puedo decir que este ser humano todo lo que realizó fue por un colectivo, por una nación, por una patria, jamás vi en él alguna pizca de perversidad, más bien inconformismo por no alcanzarle el tiempo o por la ineficacia inevitable de algunos. El legado de Chávez trascenderá y el tiempo se encargará de engrandecerlo irremediablemente al igual que Jesús, al igual que el Buda, el Che, entre tantos avatares que han estado entre nosotros.

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