Porque las personas buenas como tu mi gigante deben ser inmortales

Pasaran  muchos años para que otro hombre como tú vuelva a nacer y nos regalaste muchas cosas, hasta nos regalaste tu vida fuiste tan dado… soy de San Cristóbal  pero vivo en Edo Vargas, algún día  escuche esto:

Era de madrugada y tu ibas  hacia Carayaca, vistes en el camino a una  mujer cargando dos baldes de agua, paraste el carro donde ibas y dijiste: ¿Mujer que haces y donde vives? Ella respondió: allá arriba en el cerro, pero tu corazón inmenso, al verte se me olvidó hasta que no tenía agua en  mi casa… Así después de conversar un rato con aquella mujer, el me dio un número y me dijo: llama a este número  mañana y se fue aquel hombre que dejó con una esperanza de esa llamada.  La señora llamó, la sorpresa fue que la sacaron de ese cerro donde vivía y le dio un apartamento para que viviera dignamente, eso solo lo haces tú, mi gigante.

Que alegría por cada persona  que te vio de cerca, yo no tuve esa dicha, pero cada día rezo para que me den  mi vivienda  y cada día de mi vida viviré agradecida porque sera un triunfo tuyo,  por eso hasta que muera y esté donde tu estés, recuerda  que todas las mujeres de Venezuela te queremos por siempre.

MARYORI PATIÑO Vargas

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